sábado, 30 de abril de 2011

Mi destino es.

Cúbreme dolor de malinterpretación,  nubla mis ojos ante las verdades y haz de mis acciones… mis acciones tuyas son… Hazme ser otra persona por un día, por unas horas o por toda la eternidad. Vísteme de negro y hazme pasear ante la Luna como un muerto más.  Tan solo te pido a cambio, que me dejes conocer la verdadera felicidad, un momento de lucidez y realidad. Realidad convertida en felicidad. Tan solo unos segundos…
Te entrego mi cuerpo mi alma, mi mente, mi ser… para toda la eternidad.

sábado, 16 de abril de 2011

Sangrientas mariposas de alas negras.

Sangrientas mariposas de alas negras recorren mi estómago, buscando la salida alrededor de mi ombligo. Hacen que se encoja, que se enrolle sobre si mismo y que el corazón me de vuelcos, el único desahogo de esa horrible sensación, es a través de mis ojos, enrojeciéndolos y mojando mis mejillas, dejando un extraño sabor salado en mis labios. Y en mi cabeza no hay más pensamiento que el desear dejar de sentir esto, ni mayor necesidad que la de cerrar los ojos y volar, utilizo cualquier cosa para poder evadirme de la realidad. Sueño despierta porque dormida ya no puedo, creo enormes fantasías en el humo que exhalo después de cada calada, cigarrillo tras cigarrillo voy creando otra realidad paralela, a la vivida. Y así cajetilla tras cajetilla voy muriendo un poco más. 

lunes, 11 de abril de 2011

Las gotas de agua caliente recorren nuestra piel desnuda, mientras tú, pegado a mi besas  mi cuello y acaricias mi espalda. Todos los cristales se empañan, mis uñas se clavan en tu espalda y tu aroma, que aun incluso con el agua persiste, se impregna en mi piel. Todo huele a ti y el placer es inmenso.

sábado, 26 de marzo de 2011

Soñar

No soy capaz de seguir leyendo esos libros que tanto me gustan, que me hacen volar y soñar con que algún día me pasará a mi algo parecido. Pero solo son eso sueños. Un sueño tras otro que solo llevan a una decepción, tras otra, al despertar. Me he cansado de soñar con cosas imposibles, con cosas que no ocurrirán, que no me ocurrirán a mí ni por asomo. He empezado a olvidar ese sueño tan dulce, aquellos profundos ojos. Porque no es más que eso, un sueño. El sueño de una vida que yo no viviré. Por el simple hecho de que no he nacido para ella o no la merezco. Y no puedo seguir leyendo esos libros porque tras leer dos páginas empiezan a nublarse mis ojos a causa de las lágrimas que los inundan pensando que a mí nunca me pasara nada que se le aproxime. 

viernes, 18 de marzo de 2011

El mismo sabor.

Ella iba, tan solo en busca de algo dulce y se topó, por sorpresa con la cosa más dulce que jamás hubiera imaginado. Miraba indecisa, como siempre, estante por estante, golosina por golosina sin tener claro que escoger. Queriéndolo todo y sin querer nada a la vez. Él tampoco buscaba nada en concreto, hasta que la vio. La vio y por fin supo que era exactamente lo que buscaba.
Se le acerco por detrás, y sin siquiera rozarla le susurró al oído las palabras más maravillosas que jamás había oído. Ella giró levemente la cabeza, lo justo para ver sus preciosos ojos a apenas unos centímetros de los de ella. En ese momento él tomo un poco mas de libertad, se acercó apenas unos centímetros, lo justo para rozar con sus labios la oreja derecha de ella, en la que seguir susurrando palabras sin sentido, preciosas palabras sin sentido. Coloco una mano sobre la cintura de ella, y con la otra fue acariciando levemente, casi sin tocarlo, su brazo izquierdo.
No podía lograr imaginar como había conseguido acelerar el corazón, de esta afortunada señorita, las cosas que le estaba haciendo pensar, las fantasías que ocupaban su mente justo en esos momentos. No sería capaz de imaginarlo.
Entonces él comenzó a señalar una por una cada golosina, y a decirle lo que podía significar la forma de cada una de ellas en sus vidas, a que podría parecerse, que momento podría ser, o en que momento podrían comérsela, juntos, siempre juntos. Hizo volar la imaginación de ella, acelero su corazón y removió sus sentimientos.
Minutos después, él se fue. Dejándola a ella allí sin siquiera saber su nombre, ni él el de ella. Pero ambos sabían que volverían a encontrarse, no sabían dónde, ni cuándo, ni cómo. Pero  ambos sabían que estaban destinados y que el tiempo lo haría todo. 

miércoles, 16 de marzo de 2011

Lo son.

Dulces palabras se enlazan entre mis dedo, recorren mis manos  suben por mi  brazo y atraviesan mi pecho hasta llegar al corazón. No son sencillas, no son complicadas, son simplemente palabras. Palabras que adornar mis días que los hacen divertidos, románticos, calientes o incluso dolorosos. Esas palabras lo son todo, son un corazón lleno de todos los sentimientos posibles, es una cabeza en la que no paran de rebotar pensamientos contradictorios. Es sonido, es silencio. Es frio y calor… No son nada para ti, que lees quizá, pero lo son todo para mí que escribo.